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miércoles, octubre 03, 2007

Breve historia de la WWW

La idea fundamental bajo la que se concibió Internet fue la de establecer una red de comunicación y protocolo entre ordenadores, nada mas (y nada menos). A partir de ahí, cada terminal podía estar configurado de forma que pudiese comunicarse con cualquier otro, pero no necesariamente tenían que ser compatibles o hablar el mismo idioma, de modo que navegar por Internet implicaba que podías bajarte un documento de un sitio y no poder leerlo porque no disponías del programa adecuado.

Este problema se podía solucionar de dos formas posibles: o bien nos instalamos cientos de convertidores y programas en cada ordenador para poder leer todos esos formatos que son hijos cada uno de su padre y de su madre, o bien alguien se encarga de desarrollar un tipo de documento estándar que se pueda leer en todas partes. Dos científicos, el británico Tim Berners-Lee y el belga Robert Cailliau, idearon un formato de documento optimizado para ser leído en pantalla, con imágenes incrustadas e hipervínculos que pudiesen enlazar con otros documentos, con otras partes del mismo o con ficheros descargables.

El concepto de hipervínculo o enlace ya existía prácticamente desde que empezaron a existir documentos en formato electrónico. Sin embargo, hasta entonces se había utilizado de una forma un tanto primitiva, creando el vínculo en ambos documentos, de forma que era necesario poner una "marca" en el documento de destino para que el enlace de origen supiera donde tenía que enlazar. Esto podía valer si tienes el control de todos los documentos que publicas, pero ¿que sucede si quieres enlazar con un artículo ajeno para citarlo como referencia? En un directorio privado puede funcionar, pero no en una gran red de máquinas interconectadas.

Berners-Lee tuvo en cuenta esta idea desde el principio y prescindió de los enlaces de destino, de modo que todo el mundo pudiese enlazar con todo el mundo sin pedir permiso. También tuvo en cuenta que es mas fácil memorizar palabras que series de cifras, e ideó una simple y efectiva forma de convertir direcciones IP a direcciones de texto: un ordenador recogería la consulta ladirecciónquesea.algo y buscaría en una base de datos la dirección XXX.XXX.XXX.XXX a la que corresponde. Como tercera premisa, el documento debía estar en un formato de texto "tal cual" que fuese legible por humanos. Cualquier información binaria -como fotos o sonidos- debía almacenarse en ficheros externos.

Bajo estos principios fundamentales se pusieron manos a la obra en las instalaciones del CERN, en Suiza, y en 1989 nacieron las primeras especificaciones de HTML, el primer servidor web, el protocolo HTTP, el primer navegador Web y -por supuesto-, la primera página web.

Tanto sus creadores como el CERN decidieron liberar esta tecnología, de forma que cualquiera pudiese utilizarla o desarrollar tecnologías derivadas sin pagar nada a cambio. A raiz de esto, y de que era una idea cojonuda, comenzó a expandirse a principios de los 90 como el estándar de la red, reemplazando a las antiguas BBS y a otros servicios como gopher que enseguida se quedaron obsoletos.

La web evolucionó lentamente durante unos cinco años. Mas o menos hasta mediados de los 90, Intenet era un medio al que era difícil -y caro- acceder y se usaba sobretodo en entornos académicos y de investigación. Pero a finales de 1995, los PCs empezaron a publicitarse y venderse como un electrodoméstico mas, y el acceso a la red empezó a convertirse en un preciado objeto de deseo. Eran los caóticos tiempos de la fiebre puntocom, en los que todo bicho viviente quería subirse al carro de la nueva tecnología. De la noche a la mañana, la tele se llenó de anuncios que no se sabía muy bien que carajo pretendían vender. Salía un señor cantando flamenco seguido por una procesión de gente sobre una alfombra naranja, y tras 40 segundos de esto aparecía el logo de Terra y se terminaba el anuncio... ¿y esto que significa? pues que una filial de telefónica se ha gastado una talegada larga en algo que ni ellos mismos saben lo que es. Te regalamos cuentas de correo electrónico, envía SMS gratis, te leemos el horóscopo y las noticias del corazón, compra televisores sin salir de casa y pipas para tu hamster. Teniendo en cuenta el nivel de garrulismo informático y el analfabetismo funcional predominante en los 90, lo que me extraña es que el ostiazo de las puntocom no hubiera sido todavía mas sonado.

La web 1.0: contenido y formato

Pero volvamos a la web, porque la experiencia era impactante. En aquellos lejanos días, una página tardaba la de dios en cargar el texto y la de dios y su madre en cargar las imágenes. En mas de una ocasión me había leído la página entera y la foto solo iba por la mitad. A esa velocidad de vértigo había que sumarle el cutrerío de una web que en el mejor de los casos todavía estaba en pañales, y en el mas habitual, estaba en pelota picada. Google todavía era un proyecto, de modo que los buscadores por excelencia eran Altavista y Yahoo. Realizar una búsqueda de información era como que te tocase la lotería, ya que lo único que hacían los buscadores era darte todos los resultados que contenían la palabra que estabas buscando. Absolutamente todos y de forma aleatoria, de modo que buscar "pipas para el hamster" te daba 3459324759 resultados ordenados de aquella manera. Entrabas en el primer enlace y se te abrían 12 ventanas con publicidad, debajo de todos ellos estaba la página a la que ibas y el texto que te interesaba leer estaba escondido entre varios banners chillones. Con un poco de suerte, ninguno de ellos era porno.

Y es que -inevitablemente- hablar de los primeros tiempos de la web es hablar de porno. Pero no de erotismo ni de porno explícito realizado por profesionales, sino del porno mas grumoso y low-cost que te puedas echar a la retina. Estás tan tranquilo leyendo una discusión sobre el cultivo del rododendro, pinchas en un enlace y se te abren cuatro ventanas mas: una vieja haciéndoselo con su pastor alemán, una señorita recibiendo un giñote en la cara, el señor goatse mostrando su belleza interior y, de propina, una orgía de mutilados de guerra con lencería prestada.

En lo que respecta a la parte técnica, la web 1.0 fue el reinado de los sobrinillos con nociones de fronpeich y de los amiguetes que han hecho un curso de diseño web en el centro parroquial. Se pusieron las botas. La inmensa mayoría de páginas de empresas, de revistas de la prensa seria e incluso de algún medio de comunicación importante eran igual de cutres que las páginas personales que la gente subía a geocities: maquetadas a mano página por página, exceso de colores chillones, gifs animados por todas partes, textos en azul oscuro sobre fondo rojo, el gif del obrerito en construcción, enormes contadores de visitas, letras bailando la conga en la barra de título, texto parpadeante y predilección por la tipografía Comic Sans. Todo un derroche de transgresión, medios y elegancia. El salto a la web 1.1 debió ser allá por 2002, cuando toda esa legión de sobrinillos y amiguetes hizo el cursillo de Macromedia Flash en el inem y casi todas las cutrewebs se convirtieron en una animación que tardaba la tira en bajar, haga usted click aqui para continuar y ya no hay nada mas que ver. Váyase por donde ha venido. El uso indiscriminado de flash fue un poco el principio del fin de este cutrerío visual, ya que si bien una web hecha completamente en flash quedaba bastante resultona cuando se la enseñabas al cliente, no es menos cierto que los buscadores pasaban de largo por tu web como quien esquiva una mierda de perro. Y si no apareces en ningún buscador ¿quien crees que va a visitar tu web?

La guerra de los navegadores

Durante los primeros años en los que la web se fue haciendo accesible a todo el mundo, el rey absoluto de la navegación fue Netscape Navigator. Al principio Internet Explorer pintaba bastante poco porque -pásmense- en las oficinas de Redmond planeaban crear una Internet paralela llamada The Microsoft Network en la que te pudieran cobrar por leer el contenido. Como era de esperar, se comieron la mierda. El icono aparecía en el escritorio cuando instalabas un Windows95 y no conozco a nadie que no lo haya tirado a la papelera directamente.

Tras el ostiazo inicial, decidieron dejarse de proyectos paralelos, entrar en la web por la puerta grande y hacerse los amos del cotarro. De este modo empezaron a salir las primeras versiones medio serias de Internet Explorer, que entró arrasando con todo. Incluyendo el juicio que les puso Sun Microsystems por apropiación indebida de la tecnología Java y el juicio que les puso Netscape por competencia desleal y abuso de posición predominante. El plan de Redmond constaba de tres fases:
Esta segunda jugada les salió redonda, al menos durante los 4 últimos años de la web 1.x. Netscape cerró el chiringuito e Internet Explorer se convirtió en el estándar de facto. Tanto, que incluso se utilizaba para navegar desde MacOS. La verdad era que casi ninguna página desde 2002 hasta casi 2005 se veia bien en ningún otro navegador. IE llegó a alcanzar cuotas del 96% y aún hoy en día no está muy lejos de esa cifra.

Pero esta jugada tuvo algunos efectos colaterales. Por un lado, entramos en una extraña guerra de formatos: algunas páginas necesitaban flash, otras realplayer, otras, el windows media player, otras, java. Al haber volatilizado el estándar real, cada empresa tiró por su lado y se dedicaron a patrocinar lo suyo. En muchos sitios web era bastante típico ver la coletilla "Este sitio requiere Internet Explorer 5 o superior, el plugin de Flash, Realplayer y una resolución mínima de 1280x1024". Apaga y vámonos.

Por otro lado, lo de poner "programitas que hicieran cosas" dentro de la web tal vez no fuera *tan* buena idea. Lo que en un principio se ideó para "mejorar la interacción del usuario (sic)", se convirtió en una puerta trasera para descargarnos toda la basura de Internet: troyanos, viruses, spyware, dialers que utilizan tu módem para marcar números muy caros, publicidad, basura, spam y un variado sinfín de mierda binaria que no querías y que ha entrado en tu PC por hacer cosas tan temerarias como (oh!) clicar un enlace o abrir un adjunto de correo. Que lástima, parecía tan buena idea cuando aquel tipo con corbata hacía la presentación en Powerpoint....

La puntilla al reinado de IE se la dió Netscape, a título póstumo. Ya que no habían podido competir con la mayor corporación del planeta, decidieron liberar el código de su difunto navegador y crear una fundación sin ánimo de lucro que continuase su desarrollo. Supongo que ya sabes el resto de esta historia y que conocerás el mensaje de coña que hay oculto en tu navegador Firefox.

Punto final: el ostiazo puntocom

Algunos sesudos historiadores achacan el final de la burbuja puntocom a caídas de la bolsa motivadas por los atentados del 11S. Otros dirán que fue la ETA y se quedarán tan anchos. Lo cierto es que el modelo de negocio tal y como se veia en los 90 no se sostenía por ningún sitio, pero como los inversores tampoco tenían mucha idea y todo sonaba muy fresco e innovador, cualquier tontería colgada en la web tenía pintas de ser el negocio del siglo. Me remito otra vez al ejemplo de terra: grandes titulares en los periódicos diciendo que telefónica había comprado una multinacional norteamericana (Wow! suena grandilocuente!) y que sus acciones iban a salir a bolsa. Al día siguiente, miles de mindundis corrían a comprar esas acciones sin saber mucho de que iba la cosa. Al final, lo que terra había comprado era un portalucho bastante ruinoso con un buscador que no serviría para nada en cuanto llegase Google, y el valor real de esas acciones fue proporcional al de la suavidad del papel en el que estaban impresas, porque a la hora de la verdad solo servían para limpiarse el culo.

Otros portales siguieron la técnica del camello: dártelo gratis al principio para cobrarte por ello cuando te enganches. De modo que en cuanto los accionistas empezaron a exigir beneficios -o, al menos, menores pérdidas- dejaron de ofrecer SMS gratis, cuentas de correo "para toda la vida (sic)", canales de chat cutrongos y contenidos que malamente servían para matar el aburrimiento. El resultado fue el que todos nos esperábamos, que nadie quiso pagar por unos servicios que ni siquiera eran gran cosa cuando eran gratis.

Podríamos decir que la debacle puntocom desbancó a los listillos y dió alas a los verdaderos emprendedores. Un ejemplo claro es el de Hotmail, que a mediados de 2004 ofrecía un servicio de correo de 2 miserables megas de almacenamiento con la posibilidad de cobrarte para que tuvieses hasta 10 megas (¡Wow!) Todos recordamos lo que pasó con este servicio en cuanto apareció gmail: Ostiazo puntocom.

De este modo, lo que algunos enteraos vaticinaban como el fin de la internet del "todo gratis" fue en realidad una suave transición de una web en pañales a una web mas madura y estable. El bombardeo indiscriminado de publicidad cutre y chillona ha sido sustituido por una publicidad discreta y orientada al contenido del sitio anunciante de forma mas o menos inteligente. Las horribles páginas personales se han cambiado por blogs. Los contenidos libres de Wikipedia -gratis- han desbancado a los de Encarta -con copyright y pago por suscripción. Del mismo modo, las búsquedas con Pagerank de Google han reemplazado a la compra de posiciones que utilizaban los buscadores de los 90. Hasta algunos periódicos -e incluso algunos de mucho prestigio- que en su día vendieron sus servicios por suscripción, han terminado bajándose los pantalones y abriendo todo su contenido. A estas alturas del partido, ha quedado bastante claro que, en un lugar en el que hay millones de sitios para visitar, cobrar entrada no es buen negocio.

Todo esto ha sucedido -mas o menos- en los últimos 10 años.... ¿cual será el resumen en 2017?

Comments:
Qué ven mis... ojos?!

Actualiza y todo!! Joer, cuanta faena acumulada, pero promete. Este post ha estao de puta madre.

Qué recuerdos.

Lo confieso, en algún momento yo también puse algún obrero de los de "En construcción". Y mira que eran odiosos..

Volveré!
 
Hacía tiempo que no leia algo tan interesante y a la vez, tan bien explicado. Un abrazo Biter.

Pedro G.
 
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