domingo, julio 30, 2006
Blaxploitation (I)

La historia comienza en lo que parece ser un prostíbulo, con un adolescente que parece ser un huerfano acogido por las prostitutas. Trabaja de palanganero y de repente se pone a follar con una de las mujeres, de forma bastante explícita para la época. Ella le dice "Oh, baby, you have a sweet, sweet back". Aparecen unos créditos y, en el siguiente plano, el adolescente es un tio de metro ochenta con el pelo a lo afro y bigote. La habitación y la mujer, sin embargo, permanecen exactamente igual. No se entiende muy bien si el chico ha crecido de golpe o si han pasado varios años.
A partir de aquí, conoceremos a nuestro héroe con el sobrenombre de Sweetback. Tras un breve paseo por su vida y milagros, en los que podemos constatar que trabaja en una especie de show para adultos follando en público, Sweetback presencia el paseíllo que unos policías blancos pretenden darle a un hermano negro. Se lia a palos con ellos, despues a patadas y remata la faena a navajazos. A partir de aquí, ya tenemos un cierto hilo argumental, la huída de Sweetback hacia la frontera mexicana con toda la policía blanca del estado en los talones.
Lo que hace realmente interesante a esta cinta no es la película en si ni la calidad de la misma, sino las historias que la acompañan. Melvin Van Peebles la rodó en 1971 con un presupuesto prácticamente nulo, ayudado por la comunidad negra de L.A. (este es el primer nombre que aparece en los créditos: Starring, the black community) y un grupo de pseudo cineastas blancos y hippies que interpretan los papeles de blancos malos, malotes.

A pesar de su pobre calidad, Sweetback cuenta con unos cuantos ingredientes que la convierten en el primer film Blaxploitation de la historia. Para hacer una película de este género, no basta con que sus protagonistas sean de color. Van Peebles utiliza en el montaje final algunos ingredientes de la psicodelia de finales de los 60: imágenes sobrepuestas en negativo, trucos de revelado, colores chillones en las escenas de acción, además de una banda sonora a base de JazzFunk trepidante. Este es otro de los platos fuertes de la cinta, ya que la ambientación musical corrió a cargo de una banda que por aquel entonces aun era desconocida, y que ya desde el principio escribe su nombre con letras de oro en la historia del Funk: Earth, Wind & Fire.
Esta combinación de elementos daría forma al estilo que se forjaría a lo largo de la década. Se dice que los creadores del mismísimo icono del Blaxploitation -Shaft- al principio estaban pensando en un detective blanco, pero que decidieron cambiarlo de color al ver el éxito y las posibilidades de la ambientación de Sweetback. Héroes de color, ambiente psicodélico y urbano, toneladas de flow, el sexo como una constante y un funky muy acelerado para hacer subir la adrenalina del espectador. Ha nacido un nuevo género.
martes, julio 18, 2006
Bilbao mon amour

Habíamos quedado en el Hotel, que era la típica pensión costra que hay en todos los cascos viejos de cualquier ciudad que se precie. Veinte euros por persona y noche con derecho a cama en una habitación no demasiado mugrienta y bastante espaciosa, con una bombilla de 3 vatios, una tele en blanco y negro, un espejo de cuerpo entero y dos balcones -dos- que dan directamente al meollo de Bilbao... ¿que mas se puede pedir?
Mientras esperamos a los dos que faltan, hacemos un breve recordatorio de todo lo que sucedió en nuestra última visita a Bilbo, que básicamente fue escandalizar a un vecino, ataviarnos con boas de plumas, zorrear, colocarnos, bailar, zorrear, colocarnos un poco mas y terminar muy colocados y zorreando mucho, pero mucho, en un after de mala muerte en el que nos sentíamos como en casa. Lo cierto es que la última vez nos desfasamos tanto que iba a ser algo difícil de superar, de modo que intentamos no establecer comparaciones para que segundas partes no sean flojas comparadas con las primeras... En estas divagaciones estábamos cuando llegaron los dos que faltaban y empezaron a correr por toda la habitación los canutos y las latas de San Miguel de medio litro. Hicimos un poco de inventario: teníamos cerveza, chawen, costo de bellota traído de Madrid por el Mazi, dos botellas de Smirnoff de las que hablaré mas tarde, dinero como para pegarnos un par de fiestas por todo lo alto y ropa ajustadita. No nos hacía falta mucho mas.

Jesus Rueda Villasante Constituido Mesias Patriarca Salvador Rey de reyes Dios Hijo segunda persona de la S Trinidad. El gobierno ultraterrorista ultrafascista de la ETA político militar que decía Franco ha consolidar responsable de la mayor tragedia de la istoria, pakistan 9 millones de muertos la mayor tragedia de la istoria traida de la mano de Yors Bush el anticristo sionista ha circuncidar honbres y mujeres viva cristo rey.
Le hemos cogido el gustillo a los panfletos de este señor, sobretodo el puto enfermo del Twiggy, y lo que solemos hacer cuando nos emporramos es leer un trozo al azar. Cualquier párrafo sirve:
en Enero de 1986 que volvieron a intentarlo lo consiguieron: para como los antiguos lagartos marcianos de la Película "V" y generacion de Set tercer hijo de Adám hace 58 siglos...Americanos, rusos, japoneses y europeos alcones de mucho vuelo han colonizado la nueva Estrella Halley de la Constelacion Centauro luz propia con su rquisimo paraiso de gloria y vida inmortal infinita poblado de angeles nativos, alos que habran sometido con sus 52.290 kms de diametro unas 17 veces la superficie de la Tierra. Para si nosotros por hacer fracasar nuestra República ha consolidar la condenamos al fracaso y procesamiento de la Tercera Guerra Mundial y agonía nuclear de Miércoles de Ceniza...Para traslado de estos nuevos lagartos y serpientes de idolatria profesional. El Yavhé Dios de angeles satanes residentes en la Estrella Polar padres de la Ciencia Tecnolojica. La misma gran flota de la Película "V" se la vuelve ha poner con gigantescas astronaves nodrizas cada una con su escuadron de 240 ovnis o platillos volantes de gran tamaño y velocidad de vuelo
No me pregunten que significa, ni cual es el mensaje que intenta transmitir, porque no tengo ni puta idea. Nosotros nos limitamos a leer un párrafo en voz alta y partirnos la caja. Agradezcan al Mazi la transcripción. Ha consolidar.
Así estuvimos un buen rato, que los cuatro folios del loco este dan bastante juego. Bajo nuestros balcones había todo el torrente humano que pueda pasar por el casco viejo un viernes por la tarde. En la esquina, un guitarrista tocando locura de amor una y otra vez, y otra y otra, no se debía saber nada mas que el mismo puto fragmento que llevaba repitiendo una hora, el muy cabrón. Enfrente, una especie de residencia de la tercera edad en la que varias ancianitas pasan la tarde haciendo calceta y viendo la tele. Verán salsa rosa, supongo, aunque también podrían estar contemplando la filmografía de John Waters, nunca se sabe. El caso es que con el pedal y el cachondeo me da por sacar mi maravillosa ropa recién adquirida en las rebajas del Ovlas y empezar a pasar los modelitos mas amariconados ante sus ojos. Mas allá de mis Raybans las veo mirar de soslayo, reirse por lo bajini y hacer comentarios entre ellas. Supongo que teniendo la residencia donde la tienen deben ver de todo por esas ventanas, pero quiero contribuir a alegrarles un poco la tarde con mi pase de ropa ceñida y mis bailecitos al son de Donna Summer. En ese punto estamos cuando empieza a circular el Smirnoff de Mora, que es una combinación de vodka y tinta de calamar capaz de dejarte la lengua negra al primer trago. Y lo jodido del invento es que encima está bueno, con lo que seguimos bebiendo. Bilbao tiene esa particularidad, es imposible estar sereno mas de veinte minutos.
Y así, entre el colocón y la euforia colectiva, el Mazi se sale a un balcón y empieza a imitar a Franco...

...y, claro, para no ser menos y para que la cosa se convierta en el ya clásico pique entre el Mazi y yo de a ver quien hace mas el oligofrénico, una servidora se sale al otro balcón y continúa la coña...






El caso es que al vecino de arriba debió molestarle nuestro inocente cachondeíto, porque
no tardó ni dos frases mas en echarnos un cubo de agua. Las señoras de la residencia habían echado las cortinas. esta gente no aguanta nada, joder.
Un rato mas tarde, estábamos en un bar bebiéndonos unas extrañas cocteleras con algo rojo dentro. Debe ser vodka con grosella y algunas cosas mas, pero mejor no preguntar. Creo que salimos a una coctelera por cabeza, y hablando de cabezas la mía empezaba a dar vueltas a saco. El efecto Bilbao es jodidamente fulminante. Dimos una vuelta por varios bares del casco y la ría sin demasiado éxito, todo estaba vacío. Al parecer ese fin de semana había una especie de fiesta patronal de algo, de esas en las que tocan ancianos de la SGAE, y todo el mundo se había ido para allí. Damos una vuelta mas y compramos cerveza en un pakistaní. Yo compro agua porque si bebo cerveza en ese momento soy capaz de echar la primera papilla. El Mazi no, el muy cabrón se detiene un momento, echa una potada mas grande que él, se reincorpora y pega un trago enorme de una lata de Heineken... Seguimos nuestro camino.

Pero yo no soy bi y el chaval de la camiseta blanca ha venido a tirarme la caña a mí, supongo que guiado por factores visuales externos como mi camiseta sin mangas, mis Raybans y el pestazo a Gaultier que voy echando. Se pone a bailar junto a mí y le sigo el rollo, calientapollas que es una. En un momento del bailecito se agacha y coloca su cara a escasos milímetros de mi paquete, echándome todo el aliento en lo que es, mismamente, la polla. Mete su mano debajo de mi camiseta, la levanta hasta la altura de la tetilla y me pasa lengua por el estómago. Y yo con un colocón de mil pares de cojones que me da vueltas todo, le digo al oído que en esta sala hay muchos gays, pero que va a tener que seguir buscando. Le doy un abrazo para que vea que no voy de mal rollo, nada mas lejos de mi intención, y seguimos bailando. En otro lugar está el Twiggy bailando y la amiga del colega que le estaba introduciendo la lengua en la campanilla hace escasos minutos ahora está haciendo cosas con el Mazi... pero que bonito es Bilbao, joder!!
El local en sí es bastante sodoma y gomorra, como tiene que ser. Mi amiga de antes se acerca de nuevo y me da una pastilla, así, por la cara. Le doy un beso de agradecimiento por tía maja, y parto la rula en cuartitos que voy repartiendo entre mis colegas. Si, un cuartito no es nada, pero hay que compartir con los amigos. Colocarse solo no tiene ninguna gracia. Seguimos bailando, agrupados, dispersos, formando una gran familia de grupitos de gente que no se conoce entre si.
No se cuanto rato ha transcurrido pero el local enciende la luz y corta la música. Esto va a ser que nos echan. Mi abogado y yo aplaudimos al DJ, para que se note que somos de Barcelona, y acto seguido salimos en busca de otro lugar en el que continuar nuestro desfase. No se muy bien ni como ni en que estado, pero llegamos a un local en el que ya habíamos estado la última vez que vinimos a Bilbo. Un curioso antro de cemento, con una barra cuadrada y una tarima en el que están pinchando algo que suena como a techno. Veo caras conocidas. De hecho, la mitad de la gente que hay aqui estaba en el otro local, incluyendo a la señorita morena del pelo corto que me ha convidado y a la rubita rodeada de sementales a la que le había tirado la caña antes, con lo que la fiesta en si tiene un ambiente mas o menos familiar. Yo sigo a lo mío, que es el baile y las public relations y por mis manos no dejan de pasar cubatas de vodka con redbull que mis amigos piden constantemente. Cubatas al estilo bilbaíno, servidos en vasos en los que caben dos hielos mas de lo habitual, dos dedos mas de vodka y la lata de redbull entera, todo ello a un precio que oscila entre los 5 y los 7 euros, dependiendo del local. No dejo de flipar con las clavadas que nos meten en nuestra ciudad natal, tan moderna, tan guiri, tan europea y tan aberrantemente cara. Mi amiga de antes vuelve toda sonriente, vuelve a tenderme la mano y esta vez me da dos rulas. Esta tía es un ángel. Por un momento pienso en convertirla en la madre de mis hijos, pero en lugar de ello la invito a otro de lo que está tomando y le doy las gracias. Hago cuatro mitades
y las reparto entre mis colegas. Lo cierto es que nuestro nivel de alcoholemia es aberrante y el de THC es bastante alto, con lo que no nos haría falta meternos nada mas y podríamos guardar esas rulas para mañana, pero, tal y como están las cosas, el mañana es un futuro muy incierto e incluso improbable, de modo que añadiremos las siglas MDMA a nuestro análisis sanguíneo cuando nos hagan la autopsia. Y así, despues de la merienda sigo bailando e interactuando con la gente.
Terminamos con el sol en lo alto, con un puestón increíble y haciendo una tournee por varios afters de mala muerte medio vacíos y con la música bajita. Algunos, como el Darkold, incluso estaban sin música por culpa de una extraña normativa municipal que prohíbe poner música entre las 6 y las 9 de la mañana. Esto es igual en todas las ciudades, los alcaldes conocen mil y una maneras para cortarte el rollo en lo mejor de la fiesta. De modo que con el colocón puesto nos fuimos de vuelta al Hotel haciendo un poco de recuento de lo que nos habíamos gastado esa noche... joder! ¿tanto?
Unas horas mas tarde nos despertó el guitarrista, si, si, el mismo puto guitarrista del dia anterior que estaba tocando exactamente los mismos cuatro compases de locura de amor. Nos quejábamos de si eso era una canción o un jodido politono cuando llegó el relevo y apareció un señor de color, negro, con un karaoke portátil y empezó a cantar un extenso repertorio de pachanga con la voz de Dyango. Habría sido divertido, no conviene olvidar que somos frikis y nos divertimos mucho con cosas tan bizarras como los panfletos de San Jesús Rueda Villasante, pero en nuestro estado lo único que necesitábamos era paz y silencio para que nuestro cuerpo pudiera asimilar todo lo que nos habíamos metido la noche anterior. Y el muy cabrón insistía en cantar otra, y otra, y otra...
Pasamos el dia costreando, durmiendo y vegetando hasta el momento de salir otra vez. Haciendo inventario de anécdotas de la noche anterior. En mi bolsillo hay una tarjeta del Moog, del fajo que llevo en el bolso, con el nombre de Vane y un número de móvil escritos a bolígrafo. Intento recordar que coño hice pero, aparte de lo que he descrito antes, no soy capaz de saber en que momento me dieron ese número. Da igual, tampoco voy a llamar, pero me jode tener esas lagunas mentales tan grandes. A lo largo del día y con la resaca todavía latiendo en las sienes, me hice el firme propósito de no tomar nada mas que cerveza y algún canuto esa noche. La promesa duró, mas o menos, hasta que el hetero se bajó al paki a comprar algo y volvió con una botella de licor de melocotón, limón, hielo y vasos gigantes. Lo mezcló todo en varios vasos y le echó por encima lo que quedaba del Vodka con tinta de calamar del dia anterior, con lo que el combinado a pesar de tener un extraño color negruzco estaba bueno y entraba bien.

La música, eso si, estaba bastante bien. Era lo que cabía esperar, House con matices disco y refritos de la serie Hed Kandi, lo cual me viene muy bien para empezar a menear la pelvis al ritmo de los bombos. Estuvimos poco rato porque las señoritas querían llevarnos a un sitio llamado Congreso, que era algo así como el uptown bilbaíno. Por el camino nos metieron en un jodido antro de pachanga y empezamos a sospechar que habíamos hecho el primo saliendo del Loft, pero estábamos ya bastante lejos y bastante ciegos como para volver. Las perdimos de vista, paramos un rato en una esquina a hacernos un porro y a hablar con un colgao de la vida al que no se le entendía muy bien lo que decía. Mientras estábamos sentados una señorita se paró delante nuestro, entre dos coches aparcados, se bajó los pantalones, se bajó el tanga y con todo su culo delante de nuestras caras se agachó y se pegó una gran meada. Aplaudimos perplejos mientras se volvía a subir los pantalones y se largaba como quien no quiere la cosa. Olé tus ovarios, tia! Pararse a mear en medio de la calle, enfrente de un local lleno de buitrakos en celo tiene su mérito.
El trozo de calle en el que estábamos parados era bastante peculiar, además del colgao y la señorita meona, del antro de pachanga no paraban de salir maimondos haciendo aspavientos e incluso unos que parecían buscar el enfrentamiento a base de gritarnos "maricones" desde la esquina. Además de ignorarlos como quien ignora a un trozo de mierda, decidimos mover el culo hacia otro sitio antes de que se hiciera de día, se nos pasara el colocón y -todavía mas grave- nos quedáramos sin tabaco.
De esta forma llegamos al Congreso, que estaba cerca de aquella calle del antro. El sitio en si está bien y el sonido es bueno, aunque la música apestaba un poco a techno de los 90 y el ambiente era muy de público del Crónicas Marcianas: pocholos hasta el culo de cocaína, rubitas oxigenadas buscando el braguetazo, maromos babeando ante la go-go de turno... el simple hecho de que haya una go-go en la tarima en la que debería estar el DJ ya dice bastante sobre la orientación del local. En el piso de arriba estaba el Manel Fuentes tomándose un cubata, debía ser el toque hiper-glamouroso de la sala... cuidadín, que aqui vienen famosos. La gente en el piso de arriba tenía esa actitud perdonavidas tan de los 90, ese rollo de cocainómanos de extrarradio que salen al centro a creerse alguien importante. Yo a mi bola, saco mi actitud de yo chano mas, gano mas, bailo mejor y tengo la polla mas grande que ninguno de vosotros y me pongo una vez mas a bailar y a interactuar con el entorno, que es lo mio. Y por mis manos siguen pasando cubatas y mas cubatas de tamaño bilbaíno.
Allí nos volvimos a encontrar con las señoritas que se habían ido al antro de pachanga, y se quedaron con nosotros, a pesar de que a esa hora estaba bastante claro que nadie iba a liarse con nadie. Da igual, animan la fiesta, aunque hay que reconocer que las pobres bailan fatal. Esto no debe ser lo suyo, en realidad tampoco es lo nuestro pero al menos podemos dar el pego. Con lo fácil que es seguir el ritmo de un tema que no tiene mas que bombos y bajo, la música iba por un lado y ellas por otro. Pobrecitas, tan monas y tan arrítmicas.
No se muy bien como, terminamos en un after semi-clandestino con la música bajita y sin aire acondicionado, intentando bailar bajo un calor infernal y con todo el colocón martilleando nuestras pobres cabezas. Volvimos al hotel como pudimos y dimos por concluída la experiencia bilbaína de ese fin de semana... Otra vez nos vamos de Bilbao sin visitar el Guggenheim. Ha consolidar.
martes, julio 11, 2006
Ambient

A partir de esta experiencia, desarrolló el concepto de Ambient, atmósferas sonoras con una cierta musicalidad. Además produjo el primer disco de este género: Music for Airports, basándose en la simple técnica de grabar un montón de atmósferas diferentes y mezclarlas despues en el estudio, jugando con los efectos y la posición en el campo estéreo.
Crear una atmósfera ambient está al alcance de cualquiera que tenga un poco de imaginación, no se necesita un estudio de grabación ni equipos sofisticados. Se puede hacer en plan DIY con lo que tenemos por casa: abres una ventana para que entre algo de ruido de coches y barullo lejano, enciendes un ventilador y en otro lugar pones una radio muy bajita sin que sintonice ninguna emisora, con el ruidillo de las interferencias. Todo esto lo recubres poniendo un disco en la minicadena, al volumen justo para que se oiga bien pero no tape nada de lo demás. Que sea un disco tranquilo y raro, algo que no hayas escuchado nunca o que no recuerdes muy bien como era. Ese disco de Chick Corea que venía en un fascículo de algo, ese recopilatorio de Roberta Flack o ese concierto en china de Kitaro que no sabes como ha llegado a tu estantería son perfectos para la ocasión.
A partir de ese momento, te apalancas, Dejas vagar la mente y disfrutas de tu propia sesión de ambient en directo. Puedes rematar la faena con una lámpara de lava y un canuto... Bueno, en realidad la lámpara de lava es opcional.
Contraindicaciones: Si quemas incienso, corres el peligro de volver por un instante a la realidad y darte cuenta de que estás escuchando new age mientras fumas porros y todo apesta a jipi. Dúchate y ventila la casa antes de que te empiecen a entrar ganas de irte a cantar al campo con una guitarrita.